
Fue entonces una mujer la que pidió: " Háblanos de la alegría y de la tristeza".
A lo que él contestó:
Vuestra alegría es vuestra tristeza sin máscara. Y el mismo manantial de donde mana vuestra risa ha estado frecuentemente lleno de vuestras lagrimas.
¿Cómo podría ser de otra manera?
Cuanto más profundo ahonde el pesar en vuestro ser, más alegría podrá contener.
Vuestra alegría es vuestra tristeza sin máscara. Y el mismo manantial de donde mana vuestra risa ha estado frecuentemente lleno de vuestras lagrimas.
¿Cómo podría ser de otra manera?
Cuanto más profundo ahonde el pesar en vuestro ser, más alegría podrá contener.
La copa que contiene vuestro vino, ¿No es la misma que fue cocida en el horno del alfarero?
¿Y no es el laúd que deleita vuestro espíritu la misma madera que fue ahuecada con aceros?
Cuando os encontráis alegres mirad en lo más profundo de vuestro corazón y notaréis que lo mismo que os produjo tristeza es lo que ahora causa vuestra alegría:
Cuando tembléis de tristeza,volved a mirar vuestro corazón, y notaréis que estáis llorando por aquello mismo que anteriormente fue vuestra alegría.
Cuando os encontráis alegres mirad en lo más profundo de vuestro corazón y notaréis que lo mismo que os produjo tristeza es lo que ahora causa vuestra alegría:
Cuando tembléis de tristeza,volved a mirar vuestro corazón, y notaréis que estáis llorando por aquello mismo que anteriormente fue vuestra alegría.
Algunos de vosotros comentáis:"La alegría es mayor que la tristeza"; y otros contradicen: "No, la tristeza es mayor".
Sin embargo, yo os digo que ambas son inseparables.
Llegan juntas, y cuando es solamente una la que se sienta con vosotros a la mesa, recordad que la otra se encuentra dormida en vuestra cama.
La verdad es que estáis en suspenso entre vuestra tristeza y vuestra alegría.
Sólo cuando os encontráis vacíos estáis quietos en el fiel de la balanza. Cuando el guardián del tesoro os llame para pesar su oro y su plata, es necesario que vuestra alegría o vuestra pena suba o baje en la balanza.
La verdad es que estáis en suspenso entre vuestra tristeza y vuestra alegría.
Sólo cuando os encontráis vacíos estáis quietos en el fiel de la balanza. Cuando el guardián del tesoro os llame para pesar su oro y su plata, es necesario que vuestra alegría o vuestra pena suba o baje en la balanza.
El Profeta
Gibrán Jalil Gibrán
Besos y abrazos tiernos...







